TURANDOT

«Penso ora per ora minuto per minuto a Turandot tutta la mia musica scritta fino ad ora mi pare una burletta e non mi piace più».(Pienso cada hora y cada minuto en Turandot y todo lo que he escrito hasta ahora me parece una tontería y ya no me gusta).

220px-Poster_TurandotTurandot nace de esta fascinación hacia el oriente de muchos de los artistas de esta época. Ya en Madame Butterfly, Puccini hizo un trabajo de investigación riguroso, estudiando, además de la música, las costumbres, los ritos y la arquitectura japonesa. Ahora, la obra está ambientada en China y varios análisis demuestran que en la partitura de Turandot se pueden identificar, como mínimo, seis o siete temas originales. También usa escalas pentatónicas e instrumentos de percusión exóticos, tales como el gongs, tam-tams, xilófonos y platillos chinos. Estos motivos orientales aparecen en las intervenciones de Ping, Pang y Pong, pero también en el anuncio de las pruebas y en algunos coros.

Más de cuatro años fueron necesarios para que Puccini compusiera Turandot, el tiempo transcurrido desde que se decidiera por este argumento, marzo de 1920, hasta su muerte acaecida a finales de noviembre de 1924, dejando la obra inconclusa. Durante este periodo fueron numerosas las modificaciones que exigió a sus libretistas, sin embargo, comparado con sus óperas anteriores, no se trata en absoluto de un tiempo excesivamente largo.

Se ha comentado ampliamente la razón de esa tardanza y se ha argumentado que, una de ellas, podría ser la antinomia entre elementos legendarios y naturalistas. El proyecto de Turandot marca un punto culminante en la evolución comenzada en “La fanciulla del West”. Harto ya de sus temas habituales, Puccini busca “algo nuevo” y, alejado de los dramas realistas de sus obras anteriores marcadas por el “verismo”, nos presenta un cuento cargado de símbolos, casi de leyenda popular. Y otra causa, fue la dificultad de resolver el súbito cambio de idiosincrasia que se produce en la protagonista, la princesa Turandot. En cambio, el músico de Lucca se enfrentaba mucho más cómodamente a la caracterización de Liù, ya que la joven esclava es, sin duda, un personaje heredero de las grandes heroínas trazadas por la misma mano: Manon, Mimi, Tosca, Butterfly… Es por tanto la antítesis de la antipática y sangrienta Turandot y la portadora de dos hermosas arias de una calidad lírica excepcional, en particular la patética “Tu, che di gel sei cinta”, poco antes de su muerte.

Destaca el Acto I, el más logrado por la fluidez del discurso, la unidad y la progresión dramática. Desde las primeras notas, que también cierran este acto y que recuerdan al tema de Scarpia en Tosca, se suceden ininterrumpidamente las llamadas a la muerte sostenidas por una orquesta de gran sonoridad, el canto a la luna, la macabra invocación del verdugo, la imploración de gracia para el príncipe persa… El coro es el gran protagonista en estos pasajes. También en este acto se nos da a conocer el tema que irá asociado a la protagonista.

También resulta magnífica la construcción de la secuencia de las pruebas en el Acto II, en la que el mismo esquema es repetido una y otra vez con muy ligeras variantes y continuos subrayados del coro.

Poco puede decirse del comienzo del Acto III ya que “Nessum Dorma” es una de las arias más conocidas de la literatura operística. A partir de la muerte de Liu, fue Franco Alfano el encargado de concluir la obra a partir de los bocetos que había dejado Puccini.

Turandot se estrenó en la Scala de Milán el 25 de abril de 1926 con la particular anécdota de que el propio director, Arturo Toscanini, en la escena de la muerte de Liù, paró la orquesta y se dirigió a los asistentes al estreno diciéndoles que “Aquí se acaba la ópera del maestro, es en esta página cuando murió”. El resto de la ópera fue compuesto, a partir de bocetos, por Franco Alfano, que respetó las ideas de Puccini. Entre los cantantes del estreno milanés destacó la presencia de Miguel Fleta.

PERSONAJES

PRINCESA TURANDOT. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . soprano (Las notables exigencias son propias de una soprano dramática. Mencionar de manera particular la terrorífica aria “In questa reggia”, en donde Puccini exige progresivas subidas al la, si natural y do sobreagudo. Potencia y metal agresivo, contundencia en los ataques, vibración y rotundidad son condiciones necesarias para enfrentarse al personaje).

CALAF, EL PRINCIPE IGNOTO, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  tenor (Di forza o dramática, heroica debe ser la voz del Príncipe Ignoto, aquel que está dispuesto a arriesgar la vida por conseguir, a través de difíciles

Hijo de Timur

acertijos, el amor de la princesa)

LIÙ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . soprano (este personaje necesita de un lirismo luminoso y de una especial calidez, capaz de hacer pianos y de regular con finura).

Joven esclava de Timur

TIMUR . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . bajo

Rey de los tártaros en el exilio

EMPERADOR AL TOUM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  tenor

Padre de Turandot

LAS TRES MÁSCARAS

PING . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . . . . . . . .. . . . barítono

Gran canciller

PANG . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  tenor

Proveedor general

PONG . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  tenor

Cocinero mayor

 

UN MANDARÍN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . barítono

EL PRÍNCIPE DE PERSIA

EL VERDUGO

La guardia imperial, los siervos del verdugo, los niños, los sacerdotes,

los mandarines, los dignatarios, los sabios, las doncellas

de Turandot, los soldados, los abanderados, los músicos, las

sombras de los muertos, la multitud.

 

La acción transcurre en Pekín en época legendaria.

ARGUMENTO

Acto I

Una plaza ante el palacio imperial de Pekín en la que se ha congregado una gran multitud para escuchar el decreto que lee un mandarín, donde se señala que la princesa Turandot sólo desposará al pretendiente de sangre real que sea capaz de resolver los tres enigmas que ella le proponga. El fracaso supone la muerte, y ésta es la pena que aguarda al príncipe de Persia quien no ha logrado descifrarlos. La multitud pide la sangre del infortunado y reclama la presencia del verdugo.

Entre la multitud están Timur,  depuesto rey de Tartaria y su esclava Liù, quien pide ayuda para su señor que ha caído entre el tumulto, un joven se apresta a socorrerles; es el príncipe Calaf que, con suma alegría, reconoce en el anciano a su padre, al que creía muerto. El gentío, exaltado por una nueva ejecución, aclama la llegada de los siervos del verdugo con la piedra de afilar que servirá para poner a punto la enorme espada de Pu Tin Pao (“Gira la cote!”). Todos esperan con impaciencia la salida de la luna (Himno a la luna), momento en que rodará la cabeza del príncipe de Persia. Aparece el cortejo y el pueblo, al ver el pálido semblante de la víctima, se apiada de él y uniéndose a sus voces la del príncipe desconocido, piden a la princesa el indulto.

Pero todo es en vano. Aparece Turandot en la galería imperial y hace un gesto implacable, indicando que se cumpla la sentencia. El príncipe desconocido, que antes había maldecido la crueldad de la princesa, queda ahora deslumbrado ante la belleza de Turandot, una pasión irresistible se apodera de él y le induce optar a la prueba.

Tres ministros imperiales, Ping, Pang y Pong, que aparecen con máscaras grotescas, tratan de disuadirlo, junto a las suplicas de su padre y de la joven esclava Liù, quien le ama secretamente (“Signore escolta”). Calaf trata de consolarla (“Non piangere, Liù!”) pero persiste en su actitud y con delirante energía, apartando a todos, golpea tres veces el gong mientras invoca tres veces el nombre de Turandot. La señal que anuncia que hay un nuevo pretendiente se ha oído en la corte imperial. Timur y Liù se abrazan desesperados.

Acto II

Al amanecer del nuevo día, los tres ministros imperiales se reúnen en un pabellón delante del palacio consultándose sobre las ceremonias que han de preparar -luto o fiestas- para el príncipe desconocido. Rememoran como la China vivió tranquila durante muchos siglos hasta que un día el cruel edicto de Turandot alteró el orden natural de las cosas, provocando la muerte de numerosos príncipes y sobresaltando la corte y al pueblo. Mientras añoran retirarse a sus tranquilos y hermosos dominios, lejos de la corte, escuchan el murmullo de palacio que empieza a despertar, devolviéndoles a la cruda realidad. Apesadumbrados, se dirigen a oficiar una vez más la ceremonia de los enigmas. La multitud se aglomera en la amplia plaza del palacio ante los dignatarios de la corte y los sabios que llevan los rollos con las soluciones de los enigmas.

En lo alto de una escalinata monumental aparece el anciano emperador Altoum, quien, con voz débil y temblorosa, intenta una vez más convencer al príncipe desconocido para que renuncie a la prueba, pero Calaf persiste en su empeño. Después de que el mandarín lee de nuevo el edicto aparece Turandot. La princesa recuerda los ya lejanos acontecimientos que le han inducido a dictar el terrible decreto: miles de años antes (“In questa reggia”), su antepasada, la princesa Lo-u-ling, fue forzada y muerta  por un rey extranjero. La prueba cruel a la que son sometidos sus pretendientes no es sino la venganza por aquel lejano crimen. A continuación, Turandot aconseja al príncipe ignoto que se retire, pero él, desafiante, insiste en su propósito y uno tras otro resuelve los enigmas. El pueblo aclama al vencedor mientras la princesa, fuera de sí, ruega a su padre que no la entregue al extranjero; el emperador es inflexible: el juramento es sagrado. Para estupor de todos, el desconocido príncipe declara que no desea el amor forzado de Turandot y propone a la princesa un enigma: “No conoces mi nombre, di mi nombre antes del alba y al alba moriré”. Antes de retirarse, ensalzado por la multitud, el emperador sentencia: “¡Quiera el cielo que al despuntar el día seas tú mi hijo!”.

Acto III

A lo lejos, en los jardines del palacio imperial, se oyen las voces de los heraldos: por orden de Turandot, nadie debe dormir esa noche en Pekín, bajo pena de muerte. El nombre del príncipe desconocido debe averiguarse antes del alba. Calaf, seguro de que vencerá al amanecer, emula las voces de los heraldos (“Nessum dorma”). Los tres ministros imperiales, seguidos por una atemoriza multitud, se acercan a él y tratan de convencerlo -primero ofreciéndole hermosas muchachas y riquezas, y luego con amenazas- para que abandone y se valla lejos. Todo es inútil. Los esbirros arrastran a Timur y Liù hasta su presencia, pues el día anterior fueron vistos junto a él. Esperan arrancarles el nombre del desconocido, pero ni siquiera las torturas logran que la joven esclava revele el secreto, y confiesa a Turandot que es el amor cuya llama también prenderá en la princesa, lo que le da fuerzas para soportar tan crueles tormentos (“Tu, che di gel sei cinta”). Entonces arrebata el puñal a un soldado y se da muerte.

Impresionado por este sacrificio el pueblo, entre cánticos de arrepentimiento, se lleva el cadáver de la joven esclava, acompañado por Timur que se muestra abatido y destrozado de dolor. Al quedar solo con Turandot, Calaf le reprocha su crueldad pero advierte su turbación cuando esta le dice que no la profane. El príncipe l

evanta su velo y la besa apasionadamente, Turandot se transfigura reconociendo que el temor que le tenía se ha desv

anecido, sin embargo, el extranjero debe conformarse con esta confesión y abandonar la ciudad. Pero entonces el príncipe le revela su nombre, Calaf, hijo de Timur, poniendo así su vida en las manos de Turandot. Cuando despunta el día, d

elante del palacio imperial, resuenan las fanfarrias. Turandot afirma ante el emperador y el pueblo que conoce el nombre del extranjero. Su nombre es… “Amor”. El pueblo canta lleno de júbilo, proclamando la felicidad (“O sole! Vita” Eternità!”).

“Perchè tarda la Luna?” “O taciturna!”

http://www.youtube.com/watch?v=TH3kYjwE_fw

 

“Signore escolta”

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=UoYAcwTWdjo

 

“Non piangere, Liù!

http://www.youtube.com/watch?v=v9pusxyUU70

 

“In questa reggia”

http://www.youtube.com/watch?v=3jo4mFngwwg

 

“Tres enigmas”

http://www.youtube.com/watch?v=spwKCyRsn9o

 

“Nessum dorma”

http://www.youtube.com/watch?v=VATmgtmR5o4

“Tu, che di gel sei cinta”

http://www.youtube.com/watch?v=9-IUO4pflxs

“Pricipessa di morte”

http://www.youtube.com/watch?v=gRL19k3M72k

“O sole! Vita” Eternità!”

http://www.youtube.com/watch?v=XoTa-b7cUw0

Mª del Carmen Pérez

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